Sixto V es el nombre que adoptó Felice Perreti (también Pereti), nacido en 1525 y muerto en 1590. Fue nombrado cardenal en tiempos de Pío V, su protector, adoptando el nombre de Montalto, localidad en la que inició su carrera religiosa. En tiempos de Gregorio XIII (sucesor de Pío V), es apartado, y Sixto V, entonces cardenal, se dedica a la construcción de su villa en Roma, la Villa Montalto, cuyo centro residencial es el palacete Felice, y que fue encargada al arquitecto Domenico Fontana. En los jardines de la villa se aprecia ya la idea barroca de integración.

En el 537 se estropea la conducción de agua que llega a las termas de Caracalla, es el comienzo de la ruina del sistema de agua y de la ciudad desde la huída de Constantino, lo que hace que la población se concentre en la margen izquierda y en el Trastévere, donde se conservaban abastecimientos de agua y de productos (Tíber), y la conducción Acqua Virgo Agrippa o Acqua Vergine, construida para las termas de Agrippa (donde hoy se alza la Fontana di Trevi); las colinas estaban despobladas. En la Antigüedad, Roma tenía cerca de un millón de habitantes, cuando en el siglo XV los papas vuelven de Avignon, su población se encontraba entre los diecisiete y los diecinueve mil. Los papas del XV y del XVI intervinieron en el urbanismo para darle el decoro propio a la ciudad cabeza de la cristiandad. Estos papas demuestran sus esfuerzos al incremento del patrimonio papal en primer lugar, familiar en segundo lugar y realizar proyectos urbanísticos en tercer lugar.

En el Renacimiento se interviene en la Roma medieval, mejorando la comunicación entre San Pedro y el núcleo urbano. Sixto IV crea otro puente que absorba el tráfico que sufre el Puente Sant’Angello. Mejora un gran número de calles. Julio II abre dos calles, la Vía Della Lungara, donde se construirán villas suburbanas, y la Strada Julia, abierta al puente Sixto. Paulo III realiza intervenciones pre-barrocas ligando la Platea Pontis a la Vía Papalis, la Vía Peregrinorum y la Vía Recta (obra de Sixto IV) abriendo la Vía Paola como unión a la Strada Julia y vinculando además la Vía Trinitatis a esta plaza, creando un sistema casi radial en abanico, es un claro precedente barroco. El papa León X abre la Vía Leonina (actual Ripeta), y Paulo III abre la del Babuino y la Strada del Corso a la entrada de la Plaza del Popolo, antigua Vía Flaminia. La antigua Vía Nomentana es modificada por Pío IV, que abre la Strada Pía. En la zona de las colinas es Gregorio XIII quien interviene, uniendo Santa María la Maggiore y San Juan de Letrán, con la Vía Gregoriana, un camino rural más que una vía.
Todo esto, sin embargo, son actuaciones puntuales hechas por una necesidad del momento.

Entre 1588 y 1590 Domenico Fontana y Giacomo Della Porta se dedican a concluir la cúpula de San Pedro del Vaticano según el proyecto de Miguel Ángel. A la muerte de Sixto V aún quedaba por realizar la fachada, que se concluiría en estilo barroco.

Sixto V también realiza la conducción de agua llamada Acqua Felice, para abastecer de agua las colinas, a partir de la Fuente de Moisés, que distribuye el agua por 27 fuentes menores. Eso, unido a la conducción de Pablo V llamada Acqua Paola, cubrieron las necesidades de agua en la ciudad hasta el siglo XIX. Además, ocultó a los vagabundos y ejecutó a los bandidos de las partes menos habitadas de la ciudad, construyó lavaderos, hospitales, recuperó industrias perdidas, principalmente textiles, de seda y de lana, se plantaron moreras en las colinas para los gusanos de seda, en la conducción de agua de Agrippa se construyó un lavadero de lana. Llegó a proyectarse, pero no se realizó por la muerte del papa, la conversión del Coliseo en una industria lanera. Se atrajo población a la zona de las colinas con exenciones de impuestos. Se pavimentaron 125 calles antiguas. Todas estas medidas supusieron además trabajo para los desempleados.

En tiempos de Sixto V Roma había alcanzado ya los 100.000 habitantes.

La razón del nuevo trazado urbanístico es resolver un problema pendiente en Roma: crear un trazado cómodo para permitir a los peregrinos visitar cómodamente las 7 basílicas principales de Roma (San Pedro, Santa María la Mayor, San Juan de Letrán, Santa Cruz de Jerusalén, San Lorenzo Extramuros, San Pablo Extramuros, San Sebastián), lo cual condiciona el carácter integrador del trazado.

El urbanismo se fundamenta en calles amplias, la principal es la Strada Felice, recta (“tirada a cordel”), amplia (“hasta cinco coches”), que parte de la Puerta del Popolo (la cual recibe la mayor afluencia de gente), así en esta plaza se conecta la avenida con las calles anteriores (Babuino, Corso, Leonina); al llegar al monte Pincio se planea (no llega a realizarse eneste momento) salvar el desnivel con una escalinata. En el cruce con la Strada Pía se configuran conducciones de agua para fuentes en los cuatro chaflanes (Cuatro Fontani). En la Plaza de Santa María Maggiore se abre una vía, Panisperna (Sixto V) que comunica con la Strada del Corso y con la ciudad medieval. Se monumentalizan los espacios con fuentes, o con las columnas Trajana y Aureliana. Una calle cruza la muralla aureliana hasta San Lorenzo, se proyectó otra calle más (que no se llegó a realizar) para comunicar San Lorenzo. La vía Gregoriana comunica Santa María Maggiore con San Juan de Letrán, esta vía es remodelada por Sixto V. La Strada Felice se prolonga después de Santa María la Maggiore hasta Santa Cruz de Jerusalén. Se proyectó una calle, que no llegó a realizarse, comunicando Santa Cruz con San Juan. Además se comunicó San Juan con el Coliseo y se pensaron dos calles que hubieran unido San Juan con la plaza Quirinal y con Santa Sabina. Una última calle en proyecto hubiera comunicado San Juan con San Pablo y San Sebastián. Largos ejes perspectivos direccionales caracterizan esta remodelación, las calles se ensanchaban para crear plazas ante las iglesias, marcando el carácter sacro.

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