Abrir un blog significa abrir una ventana que comunique con el mundo, para poder compartir aquello que consideras que puedes aportar. ¿Qué puedo aportar yo? De momento, poco. Pretendo que este pequeño proyecto crezca conmigo, comenzando este año, que será crucial. No será, salvo excepciones puntuales como la que nos ocupa, esta, la entrada inaugural, un blog personal. Sin embargo, es conveniente explicar algunas cosas, antes de empezar.

Aquí se hablará de arte. Llegué a esta disciplina de una forma un tanto casual, aunque siempre había tenido una cierta sensibilidad. Desde los trece años, tuve muy clara la vocación histórica. Fue en segundo de bachillerato cuando, por primera vez, estudié Historia del Arte, que escogí como optativa, sacrificando a cambio el francés. Tuve la suerte de contar con una profesora maravillosa, que me motivó a seguir ese camino, por eso, la elegí como carrera. Sin embargo, la universidad me desanimó sobremanera. Cuanto más avanzaba, menos entendía qué estaba haciendo. La dejadez se apoderó de mi, olvidé qué era lo que me había llevado allí, y no fue hasta el año pasado que me reencontré a mi misma, y recuperé en parte aquella sensación de satisfacción con el trabajo que ni siquiera recuerdo si alguna vez tuve.

No obstante, no se hablará de arte a la manera tradicional, o por lo menos no exclusivamente. Quiero recuperar el tiempo perdido, acercarme a enseñanzas que perdí y profundizar en aspectos en los que no reparé en su momento. Pero también quiero dar mi visión particular, y por eso los contenidos abarcarán el arte de una manera lo más abierta posible. No tengo muy clara todavía ni la periodicidad, ni los contenidos, pero estará bien ir descubriéndolo poco a poco.

Así que bienvenidos, mil veces bienvenidos. Espero que sea una experiencia enriquecedora para todos.

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