Durante mucho tiempo se creyó, de manera rotunda, que el Continente americano, no había tenido Prehistoria, e incluso los especialistas más avanzados que defendían que sí la había tenido, señalaban a continuación que la Prehistoria americana había sido una etapa de corta duración sin ninguna trascendencia o repercusión artística.

En la actualidad estas ideas se han revelado como falsas y absurdas, justo en el preciso momento en que se empezaron a aplicar los métodos modernos de datación al arte rupestre americano, y se puede comprobar que los restos tienen antigüedad contrastables. Sin embargo hay que señalar que esta disciplina es joven en América, ya que los primeros estudios sobre prehistoria americana se remontan a los años 50, es una disciplina que se encuentra en continuo desarrollo, porque los hallazgos no paran de sucederse. Así y todo, en el momento presente existen sobre la prehistoria mesoamericana obras de divulgación y de introducción al tema, pero no una obra de conjunto y de referencia.

Lo que en el Viejo Mundo denominamos Paleolítico, en el continente americano recibe el nombre de Periodo Lítico. Es un hecho constatable y verificable la presencia de seres humanos en el continente americano desde, al menos, la glaciación wisconsiniana, es importante porque ello significa que la prehistoria americana tiene una antigüedad constatable y real, y aunque no es comparable a al prehistoria del Viejo Mundo, que tiene como mínimo 1.000.000 de años, la americana tiene una cronología de entre 30.000 y 70.000 años, lo que desde luego no es un periodo corto, como suponían los primeros estudios; en el cual se han descubierto y se están descubriendo restos de arte rupestre correspondiente al periodo Lítico.

A partir de esta glaciación, los primeros pobladores que penetraron en continente americano a través del estrecho de Bering, gracias a estos periodos interglaciares, se fueron expandiendo por el continente y fueron aumentando su nivel cultural y artístico.

Periodo Lítico

Al igual que el paleolítico europeo, el periodo lítico en América ha sido dividido por los arqueólogos en dos grandes etapas:

  1. Periodo lítico inferior o paleoindio inferior. En esta época los habitantes fabricaron nódulos y lascas mediante la técnica de la percusión (se trabaja por golpes, sobre todo se emplea obsidiana negra), elaboraron también instrumentos de hueso, e incluso de madera, si bien, los de madera, dada su naturaleza perecedera, han llegado hasta nosotros en pequeñas cantidades.

  2. Lítico superior, paleoindio superior o periodo de los cazadores superior. Es una época en la cual el utillaje evoluciona, desde el punto de vista de la ejecución y nos encontramos con objetos que fueron fabricado tanto con la técnica de la percusión , como de la técnica de la presión (se trabaja mediante la frotación de unas piedras con otras y en su última fase se utiliza el pulimentado con arena y agua, también se utiliza la obsidiana). Entre estos instrumentos hay un gran número de puntas de flecha y cuchillos de hoja bifacial. Son unos instrumentos más elaborados y perfectos que los que se habían realizado en el lítico inferior y por ello la capacidad para cazar del hombre del lítico superior fue mucho mayor.

Hay que señalar que los habitantes, tanto del lítico inferior, como del superior, están ya atestiguados en América del Norte, pero también en Centroamérica y en Sudamérica, e incluso conviene apuntar que todavía en la actualidad existen pueblos de América que siguen inmersos dentro del periodo lítico, en especial tribus de la Selva de Colombia, Venezuela y Amazonas.

Pintura rupestre

Respecto al arte rupestre, y más en concreto en Norteamérica, las pinturas mas importantes y prácticamente las únicas, se encuentran en la Bahía de Kachemak y Cook Inlet de la costa de Alaska. Estas pinturas rupestres han sido estudiadas con todo detalle por la investigadora Frederica Laguna, quien, después de cotejarlas, ha llegado a la conclusión de que son de fechas tardías, pudiendo enmarcarlas en el lítico superior, e incluso, ha indicado que existen conexiones formales entre estas pinturas y la cultura Denbigh, una cultura Mesolítico que se ubica en la costa meridional de Alaska.

En estas pinturas aparecen representados seres humanos que están mostrados, o bien individualmente, o bien en grupos, en embarcaciones que recuerdan por su forma los típicos kayaks que todavía hoy emplean los esquimales.

Junto con estos seres humanos, aparecen también representaciones zoomorfas: focas, morsas, ballenas e incluso pingüinos, es decir, representaciones de la fauna local, ya que el pintor o pintores, que realizaron estas muestras de arte rupestre, trasladaron sobre la pared todo el entorno natural que tenían delante de sí, lo que veían: a sus congéneres y fauna.

La manera de realizarlas es elemental y esquemática, casi ingenua, sencilla, infantil. Para su ejecución se limitaron a aplicar los pigmentos a base de tintas planas, en ningún momento encontramos claroscuro, ni degradaciones tonales de ninguna clase.

Se comprueba que el artista de estos momentos todavía no sabe, o no se atreve a representar escenas colectivas (con alguna excepción puntual) y, por supuesto, en sus pinturas no aparece la más mínima representación de dinamismo o moviendo.

Estas pintura son las únicas en toda Norteamérica que pertenecen al periodo Lítico, porque los descubrimientos de pinturas rupestres que se han efectuado en la baja California o en Texas son de cronologías más recientes y por lo tanto, se escapan al periodo lítico.

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