DESCRIPCIÓN DE LAS PIRÁMIDES DE GIZEH.

Por cierto hasta el reinado de Rampsinito, dijeron los sacerdotes, había un orden perfecto en Egipto, y el país era muy próspero; pero Keops, que reinó después de él sobre los egipcios, los redujo a la total desventura. Primero cerró todos los templos y les impidió hacer sacrificios; y después ordenó que todos los egipcios trabajasen para él. A unos les fue asignado arrastrar piedras desde las canteras que hay en los montes de Arabia hasta el Nilo; y a otros les ordenó recibir estas piedras, transportadas al otro lado del Nilo en embarcaciones, y arrastrarlas hasta el monte llamado Líbano. Trabajaban siempre cien mil hombres que se renovaban cada tres meses. Y el tiempo durante el cual el pueblo fue oprimido fueron diez años en que se construyó la calzada por donde eran arrastradas las piedras, obra que no es inferior, a mi parecer, a la pirámide; su longitud, en efecto, es de cinco estadios; su anchura de diez brazas y su altura, donde la calzada es más alta, de ocho brazas, hecha de piedra pulida que tiene grabadas figuras de animales.

Los diez años, pues se emplearon en esta calzada y en las cámaras subterráneas de la colina en que se levantan las pirámides, cámaras que Keops se hizo construir para tumba suya en una isla, conduciendo allí por un canal el agua del Nilo. Pero en la construcción de sólo la pirámide, el tiempo empleado fueron veinte años. Cada una de sus caras -es cuadrada- mide ocho pletros de longitud, y otro tanto su altura; y es de piedra pulida y perfectamente ajustada; ninguno de los bloques tiene menos de treinta pies.

DESCRIPCIÓN DEL LABERINTO EGIPCIO DE HAWARA.

Y decidieron dejar de ellos un monumento en común; y tomada esta decisión, se hicieron construir un laberinto, que se halla un poco más allá del lago Meris, más o menos a la altura de la llamada Ciudad de los Cocodrilos. Yo lo he visto, y es superior a cuanto puede decirse. Pues si se sacara la cuenta de las construcciones y obras de arte de los griegos, se vería que han costado menos esfuerzo y dinero que este laberinto; si bien el templo de Éfeso es digno de mención, y el de Samos también. Ya las pirámides eran superiores a cuanto puede decirse y cada una de ellas equivalía a muchas y aún más grandes obras griegas; pero el laberinto superaba incluso a las pirámides.

Comprende doce patios cubiertos, con las puertas frente a frente, seis abiertas hacia el norte y seis hacia el sur, contiguas; y las rodea enteramente un mismo muro exterior. Y dentro hay dos series de salas, unas subterráneas y las otras levantadas del suelo sobre las primeras, en número de tres mil, mil quinientas en cada serie. Nosotros mismos hemos recorrido y visto las salas levantadas del suelo; pero sobre las salas subterráneas nos informamos verbalmente; pues los egipcios encargados de ellas en modo alguno nos las quisieron mostrar, alegando que en ellas se hallaban las tumbas de los reyes que empezaron la construcción del laberinto y las de los cocodrilos sagrados.

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