Que la forma circular es conveniente para los bastiones, pero no para las murallas. Los antiguos experimentaron la circularidad en los bastiones y en los perímetros amurallados. En cuanto a los bastiones, confirmo que la circularidad es útil y necesaria, porque resiste más y se expone menos a los impactos de la bombarda. Pero en cambio condeno decididamente la forma circular de las murallas, puesto que, de querer fortificarlas con bastiones, para que uno pudiera ver al otro sería necesario construirlos muy próximos entre sí, lo que ocasionaría un dispendio enorme. Tendrían otro inconveniente: que quienes están de guardia y vigilan esas murallas, al asomarse fuera de la almena, sólo tendrían visibilidad mirando prácticamente en perpendicular [decimoquinta]. La forma más útil para las murallas. Habiendo reflexionado, pues, sobre cuál era la forma más conveniente y útil para las murallas, he sacado la conclusión que en los perímetros la forma de rombo y romboide es muy apropiada; después de ellas, también lo son la del equilátero, el isósceles y el de lados diferentes. Asimismo, el cuadrado, el octógono, el pentágono, el hexágono y otras formas angulares.

Hay que saber que cuanto mayor sea la fortaleza y el perímetro, tantos más ángulos requiere su forma; pero pueden aplicarse todas indiferentemente, según lo que permita la ubicación y las proporciones del perímetro. La condición decimosexta es ésta, a saber, que los bastiones sean circulares y las murallas en ángulo. La decimoséptima, que se dispongan las aristas de los ángulos hacia donde la fortaleza pueda ser más atacada por las bombardas, a fin de que las murallas escapen a los impactos de las bombardas. La decimoctava, que los bastiones estén ubicados en los ángulos que unen las líneas, a fin de que puedan defender a ambas, y lo mismo un bastión a otro. La decimonona, que es muy importante que el alcázar tenga salidas expeditas, de modo que resulte muy difícil a los enemigos evitar que los del interior, queriéndolo, no escapen con seguridad del recinto. La ventésima y última, que afecta a todos los edificios que sobresalen de tierra, es que las murallas estén construidas sobre los cimientos del modo que enseguida voy a explicar […].

Alcázares […]. Sexto ejemplo. Me parece muy buena forma de fortaleza la del signo H, muy segura ante cualquier ataque. Su composición es como sigue: hágase una circunferencia angular según la conveniencia, y ubíquense los bastiones en los ángulos, y el foso enfrente de esta circunferencia, dejando un muro con 7 pies; y en el interior hágase otra circunferencia concéntrica, distante de la primera de 20 a 30 pies, con los contrafuertes, y rellénese su espacio vacío con tierra batida. En esta última circunferencia hacia el centro habrá un camino circular a modo de caracol, cuyo recorrido conducirá a la torre maestra, después de la cual habrá el cuerpo de guardia del alcázar; a partir de él un foso, al cabo del cual habrá un torreón del castellano, de donde partirán dos alas de muralla equidistantes o bien una muralla doble que se prolongue hasta una de las caras de la circunferencia, donde se abrirá una puerta; frente a ella habrá una barbacana con entradas y demás elementos requeridos, con lo que resulta manifiesto que la torre maestra lo ofende y defiende todo, y también el camino.

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