La esmaltería es el arte de decorar los objetos con materias coloreadas fusibles, que son los esmaltes. Estos se aplican sobre cerámica… o sobre metal.” (Juaristi). Estos últimos son los comúnmente llamados esmaltes.

Se puede decorar con esmalte el oro, la plata, el cobre y el hierro, llamándose objeto o soporte del esmalte a la pieza metálica que lo lleva. El esmalte está formado por una masa mineral fusible, que se colorea con un óxido metálico y que adquiere al enfriarse el aspecto del vidrio. Si tienen óxido de estaño son opacos, y si no lo tienen, translúcidos. Las maneras de aplicarse, o técnicas del esmalte, son:

  • ALVEOLADO (cloissoné). Es la forma más antigua del esmalte, consiste en sujetar sobre la superficie que se ha de esmaltar una serie de laminillas, como tabiques, formando el dibujo, después estos pequeños recipientes, “alveolos”, se rellenan del color oportuno. Esta técnica es usada en Egipto (pectorales y brazaletes), China (maestra en el cloissoné: pebeteros, jarrones, candelabros, cofres, figuras de bulto, etc.), Japón, árabes (medallones, empuñaduras de espadas, platos, fuente de Innsbruch), Bizancio (trípticos, evangeliarios, cruces, la maravillosa y sin par Pala de Oro, coronas, imágenes, relicarios, etc.), pueblos bárbaros, etc. En los tiempos actuales se ha vuelto a emplear.
  • CAMPEADO (champlevé). Es algo posterior en el tiempo, pero es la que más se ha empleado. En esta el metal se excava, hasta dejar en él los huecos que luego se llenaron de esmalte. Entre hueco y hueco queda una estrecha cintita “reservada” en el metal, que es la que forma el dibujo, como en el procedimiento anterior los tabiques. Ha sido usado en Persia (joyas, vasijas), Grecia (joyas), India (vasijas, jarrones), pueblos bárbaros (joyas, placas, objetos preciosos), en toda la Europa medieval, produciéndose obras tan magníficas como el retablo de Klosternenburg y la gran cantidad de obras salidas de los talleres de Limoges (que culminan en los frontales, como el de San Miguel de Excelsis, en Navarra, y el de Orense); posteriormente pierde su importancia esta técnica.
  • TRANSLÚCIDOS o sobre relieve. Se aplica esta clase de esmalte sobre figuritas, sobre relieves y grabados, constituyendo como la policromía de la orfebrería; es transparente y deja ver el fondo metálico grabado o labrado que forma el dibujo. Es típica esta técnica de la época gótica, perdiendo su importancia con el Renacimiento, aun cuando posteriormente se practicase. Obras magnas de esta clase son: la Real Copa de Oro de Londres, el “Caballito de Oro” de la Santa Capilla de Altotting, el San Jorge de Munich, el Relicario del Paleólogo de Pamplona, el Cáliz español del Louvre, la arqueta de Guadalupe, el relicario de Roncesvalles, el altarcito de María Estuardo (en Munich), la Virgen de Juana de Evreux /en el Louvre), etc.
  • EL ESMALTE PINTADO DE LIMOGES. Nombre impropio, pues no se usa, generalmente, el pincel. Consiste este procedimiento en colocar sobre el metal una capa fina de esmalte molido, componiendo la figura o cuadro, sin separación alguna entre los colores, formando después como una pintura esmaltada; las carnaciones quedan de más relieve a consecuencia de la superposición de capas de color. Se hicieron con esta técnica obras muy bellas y de gran efecto, luego, más adelante, nos ocupamos de una de las muejores (el tríptico de Linares); merecen destacarse, entre todos los que la emplearon, los Penicaud, Raimond y especialmente Leonardo Limousin.
  • LA PINTURA SOBRE ESMALTE o esmalte pintado de los miniaturistas. Se usa principalmente el pincel, dando los colores sobre la superficie ya esmaltada, fijándolos después a fuego, es una técnica muy semejante a la de los decoradores de porcelana. Es la menos importante de todas. El maestro de este género es Juan Petitot, y muy notables Mathieu y Thouron.

Todas estas técnicas tienen numerosas variantes, más o menos importantes, pero se pueden reducir en esencia a estas cinco. También muchas veces se han combinado entre sí los diversos procedimientos.

Actualmente vuelven a resurgir y emplearse todas las técnicas del esmalte. Vuelve a emplearse intensamente el esmalte como motivo principal de la decoración de objetos de adorno y en las alhajas, que con tan marcada influencia del arte egipcio se hacen, y para las que se prefiere la brillante policromía que en dicho arte se prefiere: bellísimos rojos y azules combinados con negros, verdes, oro y níquel.

Lo que recupero aquí, y continuará mañana, es una pequeña publicación de treinta páginas de uno de los grandes maestros de la Historia del Arte en España y en la universidad de Zaragoza, don Federico Torralba, esperando que resulte más accesible y pueda facilitar su consulta. El texto del que dispongo actualmente es parcial, apenas dos apartados o capitulitos, que fueron los que más me interesaron en su momento. En cualquier caso, si a alguien le interesase la obra completa, no tiene más que pedirlo a través de un comentario, y haría lo posible por publicarla en próximas entregas. 

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